Hay grandes narradores del mar.
Hombres como Jack London, Pierre Loti o Francisco Coloane, no solo recrearon imágenes maravillosas, también las vivieron.
Otros como Salvador Reyes y muchos más, escribieron bellas páginas, sobre un mar que conocieron no por profesión, sino por amor.
El autor ha tenido la suerte de poder vivir personalmente, sus propias aventuras en el mar y así narrar de primera fuente sus vivencias.
Al igual que Jack London, tuvo una vida rica en el conocimiento de lugares, actividades y sobre todo de los variados tipos humanos, que se conocen en las funciones atípicas.
Cosas que no se encuentran en las oficinas de un banco, ni detrás del escritorio de un burócrata.
Lo sabe, pues también perdió años de su vida, negándose a volar en pos de la libertad, en aras de una seguridad, que no es más que las cadenas que atan el espíritu del hombre.
Así como a London le tocó trabajar en Alaska, al autor le tocó hacerlo en Aysén, zona muy similar.
También conoció las labores forestales en el sur, las faenas mineras en la cordillera, la pesca en las aguas australes, los convoyes a través del litoral chileno, las faenas en las cubiertas de los barcos, la carga y descarga en los puertos, el ambiente de la construcción, entre varias actividades que realizó en su aventurera vida.
Esto supuso vivir en muchas ciudades y en diferentes tipos de viviendas, residenciales, hoteles, albergues, campamentos forestales, mineros, faeneros entre otros.
Así se recopilaron múltiples vivencias y anécdotas de todo tipo. Picarescas, simpáticas, trágicas, cómicas. Un abanico como solo puede ser la vida humana.
La idea de crear esta editorial virtual, es poder compartir toda esta rica experiencia y mostrar a través de las fotografías que acompañan a los textos, los fabulosos lugares que se han visto.
Espero que disfruten estas narraciones y se deleiten con las imágenes.